miércoles 30 de diciembre de 2009


A veces da julepe abrir los ojos, porque por ahí los abrís y ves todo patas para arriba. Y eso es lo qe en verdad da miedo, los cambios. Como un chico qe juega a las escondidas tapándose los ojitos, creyendo qe así no lo ven, uno a veces cierra los ojos como si así fueran a desaparecer los problemas. Como si muerto el cartero, fueran a desaparecer las cartas fuleras. Uno se hace el perro qe tumbó la olla, como si el dolor qe siente no existiera. Uno detesta y ama a esa persona o a ese espejo que te canta las cuarenta. Uno detesta y ama a quien abre tus ojos.
Abrir los ojos tiene gusto a membrillo con queso: es agridulce. Por un lado, como qe se pierde la magia, pero por el otro... se sale del engaño. A veces lo qe tenemos qe ver es tan horrible, qe preferimos hacer la vista gorda y cerrar la tranquera, y vivir en una cajita de cristal. Y otras veces la burbuja se pincha, y no qeda otra qe abrir los ojos y mirar lo qe no qeremos ver. EL CORAZON SE NOS ESTRUJA, I NOS QEDAMOS SIN AIRE, AHOGÁDOS
Duele abrir los ojos. Es como salir de la oscuridad, que la luz te enceguece. Ojos qe no ven, corazón que no siente. Mejor mirar para otro lado, dicen. Meter la cabeza en la tierra como hace el avestruz. Pero para qe algo cambie hay qe romper la burbuja, hay que salir de la cajita de cristal. ABRIR LOS OJOS I ANIMARSE A VER, AUNQE LO QE HAYA PARA VER NOS ESTRUJE EL CORAZON!

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